Observaciones sociales y
económicas sobre el efecto de "El Niño" en la acuacultura
AGROMARINOS S.A. DE C.V.
Un comentarista local en la radio de
Ensenada, cuando se discutía con más intensidad sobre el fenómeno de El Niño - a
principios de 1998 - afirmó que éste era un engendro del demonio parido por los
científicos. Los radioescuchas pudimos sentir el estupor de los científicos que lo
acompañaban, al endosárseles la demoníaca responsabilidad. El comentarista olvidó que
se trata sólo del muy humano y por lo tanto paradójico Niño Jesús, Jesucristo.
Ocurre que ante el conocimiento racional,
sistemático, útil para la prognosis, que nos permite controlar nuestro destino mejor que
la brujería, no son pocas las veces que reaccionamos ciegamente. Negamos la realidad por
motivos ideológicos poco claros para el sujeto o por intereses creados y muy concretos.
Muchas veces por una mezcla de ambos. Durante el último fenómeno de El Niño y antes, la
comunidad científica - de manera destacada el CICESE - se volcó hacia la sociedad local
con bastante seguridad en sus conocimientos. Se avisó de los riesgos y las oportunidades,
de las probabilidades.
En la acuacultura del ostión japonés Crassostrea
gigas, siempre que se ha dado el fenómeno - hasta hace poco no reconocido con ese
nombre - han ocurrido en la Bahía de San Quintín fuertes mortalidades. Esta última vez,
sobre aviso, se podía reaccionar creando opciones. Agromarinos cuenta con concesión -
gestionada desde la constitución de la empresa en 1991 - para cultivar almeja Chione,
nativa de la región noroeste del país y representada también en la costa del Pacífico
de Baja California, ciertamente con sus mayores densidades dentro del Mar de Cortés. Con
la llegada de las condiciones más sureñas durante El Niño, propias de la provincia
biogeográfica Panámica Tropical, por supuesto que una posibilidad para convertir el
riesgo de El Niño en oportunidad, era incrementar el volumen de operación con Chione.
Era la muy racional decisión hacia una adaptación dirigida. El camarón café que
abundó en la bahía durante el último "El Niño", no se presentó esta vez
otra posibilidad era sembrar menos ostión y minimizar pérdidas. Una opción más - no
excluyente - era experimentar con mayores proporciones de ostión triploide. Frente a
mortalidades reportadas para el ostión hasta del 90% por otros productores y otras
regiones - libres de almejas -, el cultivar ostión triploide parece que fué una buena
decisión, pues la mortalidad total del ostión de la empresa fué del 40%.
Ahora bien, en una extrañísima
asociación de discursos e intereses, algunos acuacultores que no producen almeja sino
sólo ostión japonés, junto con algunos funcionarios gubernamentales así como de
ingenuas valoraciones desde la academia, intentaron tenazmente atribuirle la mortalidad de
los ostiones a las almejas. En una difícil trasposición, el ostión japonés pasó a ser
"nativo" y las almejas de la región, "exóticas". Los ostiones
"ahí están" (no llegan sus semillas de Estados Unidos o de la misma Sonora);
las almejas "son introducidas". Muestra de malinchismo en la biología. De sus
poco valorados nombres mexicanos -arenera, china y roñosa - la almeja salvadora, una vez
exorcisada, pasó a ser la California Venus Clam. Su acpetación en el mercado de
exportación ha sido excelente.
Por otra parte, un beneficio no
pretendido ha sido un aumento de precio en el precio del ostión, castigado por años.
Gracias a El Niño, de un precio de un peso por pieza, calidad restaurante, hemos pasado a
$2.75. En el caso del saco para carrito coctelero, de $170 pesos por saco, hemos pasado a
$480 pesos. Un reto será conservar los precios ahora que la producción aumente.
El valor de la empresa en función de su
productividad duplica ahora el valor de la inversicón fija. De haberse atenido sólo al
ostión japonés, la productividad de la empresa no habría dado para pagar los costos
fijos. Si no hubiese sido por el aumento en las operaciones de las almejas, aunado a la
mortalidad de los ostiones, la empresa con mayor inversión en el giro y la mayor
producción en el país de toda la acuacultura, estaría en bancarrota. Con la almeja se
han generado cerca de 1000 empleos en todo el noroeste. El volumen de producción de
almeja ya va para las 1000 toneladas anuales. El riesgo se convirtió en oportunidad
socio-económica gracias al reconocimiento de la información científica. |