Experiencias sobre incendios forestales en Baja California en el periodo
1996-1998
RESUMEN
Los incendios forestales son el producto
de la interacción de las condiciones meteorológicas iimperantes, las características de
los combustibles vegetales (vivos y muertos) y de un agente de ignición (natural o
antropogénico). Así mismo, la intensidad y velocidad de dispersión del incendio está
en función de la cantidad y contenido de humedad de los combustibles vegetales, la
velocidad del viento y la pendiente del terreno. El conocimiento de estos factores y en
particular de las alteraciones que sufren estas variables meteorológicas como
consecuencia de fenómenos de impacto global como El Niño y La Niña, soon de particular
interés para establecer relaciones causa-efecto de incendios forestales de gran magnitud
como los ocurridos en Indochina, Australia, Brasil y México en los últimos tres años.
De esta forma, el objetivo de este trabajo es el de contribuír a nivel local a este
propósito, con un análisis de la infromación estadística de los incendios forestales
que se presentaron en el estado de Baja California durante el período 1996-98, generada
por la delegación de SEMARNAP en el Estado.
En 1996 ocurrieron 77 incendios que
afectaron 17,499 ha. de este total, 3,956 ha. correspondieron a vegetación de pastizal,
12,186 ha. a vegetación de chaparral y 1,361 ha a arbolado. En 1997 se registraon 99
incendios en una superficie de 9,250 has. de las cuales 80 ha. fueron de pastizal, 9,143
has. de chaparral y 7.0 ha. de arbolado. Para 1998 el número de incendios se incrementó
a 233 siendo el ayor en el período pero menor en cuanto a la superficie afectada con
1,864 has. De éstas 1,440 correspondieron a pastizales, 730 a vegetación de chaparral y
3.0 a arbolado. En este último caso, el alto número de incendiios se debió a que como
consecuencia de las altas precipitaciones a finales de 1997 y durante 1998, se
desarrollaran una gran cantidad de pastos, los cuales, por su ciclo de vida responden a un
crecimiento más dinámico que la vegetación arbústica y arbórea; pero al mismo tiempo,
terminaron su vida en un período más corto secándose y aportando un material
combustible fino con alto potencial de ignición. Por otra parte, las condiciones de
humedad del suelo y la humedad del año durante 1998 se extendió por un período más
largo de lo normal propiciando que tanto los combustibles muertos (leñas) como los vivos
(plantas) de mayores diámetros, mantuvieran un contenido de humedad relativamente alto
por lo que su potencial de ignición y grado de propagación se mantuvieron en niveles
bajos. Sin embargo, es de esperarse que a medida que los años subsecuentes se presenten
más secos, el riesgo de incendios de mayor magnitud podrá presentarse de no tomarse las
medidas de prevención adecuadas. Lo anterior se constata comparando los datos de los
incendios ocurridos en los años anteriores a 1998, los cuales fueron más secos. Esta
misma situación se observa dentro de un mismo ciclo anual en la región mediterránea de
la entidad, en donde el mayor número de incendios y superficie afectada se ubica entre
losmeses de junio y septiembre, coincidiendo en éstos, las temperaturas más elevadas,
baja humedad disponible en el suelo y baja humedad del aire. Finalmente, es necesario
hacer notar que el fuego en estos ecosistemas juega un papel importante en la dinámica de
las comunidades vegetales, toda vez que algunas especies vegetales que lo componen
requieren el fuego para su propagación y/o regeneración. De esta forma, el conocimiento
más profundo de la interacción de los factores locales con los globales permitirá
fundamentar una estrategia de manejo del fuego a fin de mantener un balance adecuado,
tanto en su contexto ecológico como social. |