| El
calentamiento de las aguas de la Corriente de California frente a las costas de Baja
California Por las
noticias que aparecen en los medios de comunicación, podría parecer que en todas las
anomalías meteorológicas y oceanográficas observadas durante este año está
involucrado, de una forma o de otra, el fenómeno climático de "El Niño". Sin
embargo, el fenómeno de "El Niño" aún se encuentra emprendiendo el viaje de
su lugar de origen, en el Pacífico ecuatorial, hacia otras latitudes.
Parte de la confusión al asignar a
"El Niño" efectos que no le corresponden, y la fama internacional que está
teniendo, se debe al enorme éxito que ha obtenido el programa científico internacional
de observación del Pacífico ecuatorial (TOGA, Tropical Oceans and Global Atmosphere
Program) cuyo objetivo es predecir, con suficiente anticipación, la llegada de este
fenómeno. Ha sido precisamente la predicción certera, anunciada durante el pasado mes de
mayo por los oceanógrafos y climatólogos de este programa, de la llegada del próximo
"El Niño", la que ha desencadenado un alud de imputaciones respecto a su
responsabilidad en todas las anomalías climatológicas y oceanográficas que se han
observado durante este año en todo el planeta: la virulencia del último huracán que
asoló la costa de Acapulco; los largos días de calor sufridos a finales de este verano y
comienzos del otoño en Baja y Alta California; las infecciones por bacterias de bivalvos
en el suroeste de Canadá; la captura de marlin tropical en las redes de pescadores en las
costas de Oregón; las lluvias torrenciales de este verano en Chile y Perú, que han
causado una veintena de muertes y desplazado a miles de personas de sus viviendas; la
enorme y agobiante nube de humo y cenizas que cubrió, durante semanas, el archipiélago
de Indonesia, alimentada por un descontrolado incendio de los bosques tropicales en uno de
los años más secos que se recuerdan en las últimas décadas. A los problemas
respiratorios que esta nube ha causado en la población hay que agregarle la falta de
visibilidad en Sumatra, causa directa de un importante accidente aéreo, así como de
colisiones entre barcos en sus mares, además de la catastrófica pérdida de una parte
importante de sus bosques.
Entre todas estas anomalías y
catástrofes, podemos afirmar que "El Niño" sólo esta involucrado en las
lluvias de Chile y Perú de una forma directa y en los incendios de Indonesia de una forma
indirecta, ya que es el principal causante de la sequía en esta región, debido a su
cercanía al Pacífico ecuatorial.
El resto de los fenómenos, así como
otros no mencionados en estas líneas, nada tienen que ver con "El Niño",
aunque sí se les puede relacionar con el calentamiento que el planeta ha sufrido desde
comienzos de este siglo. Paralelamente a este calentamiento general del planeta, se ha
observado un aumento en la temperatura de las aguas frente a las costas de las Californias
durante las últimas seis décadas -deducido del corto registro instrumental existente y
confirmado por resultados derivados de otros registros naturales y geológicos que estamos
comenzando a reconstruir en los laboratorios de CICESE con el propósito de recontruir la
variabilidad climática y oceanográfica (cuáles son las temperaturas máximas y mínimas
y con qué periodicidad se presentan) del Pacífico Mexicano. Este verano hemos llegado a
medir temperaturas de la superficie del mar de 6° y 7° C por encima de la media frente a
las costas del Pacífico de Baja California Sur, lo que constituye, quizás, una de las
anomalías más importantes de las últimas décadas que nos ayuda a explicar la irregular
presencia de marlin tropical frente a las costas de Oregón, así como la emigración de
otros recursos pesqueros y faunas marinas a latitudes en las que comúnmente no se
encuentran. También nos proporcionan razones para explicar la mayor duración de los
días de calor húmedo de finales de verano y las anómalas incursiones hacia el norte de
los huracanes del Pacífico tropical mexicano, cuyo recorrido normal, durante años menos
cálidos, es hacia el centro del Pacífico.
Este calentamiento de largo plazo es un
fenómeno cuyos valores aún no conocemos con precisión, del que ignoramos sus mecanismos
y del que apenas comenzamos a apreciar sus efectos, causante de la mayoría de los cambios
en las pesquerías y en la cantidad de precipitación atmosférica de la región. A este
fenómeno tendremos que sumarle, este año, los efectos de "El Niño" que,
según los pronósticos, tardará en llegar a nuestras costas de uno a dos meses.. |