| La
epidemia latinoamericana de cólera y su posible relación con "El Niño" La séptima pandemia de cólera, caracterizada por
el nuevo biotipo de Vibrio cholerae O1 El Tor, tuvo su inicio en Celebes, Indonesia,
durante el año de 1961. La dispersión de la enfermedad se efectuó, en primera
instancia, hacia Bangladesh (1963), posteriormente hacia India (1964), la ex Unión
Soviética (1965) y África (1970). En 1991, el cólera hace su aparición en el puerto
peruano de Chancay, después de no haberse registrado ningún caso de cólera en
Latinoamérica en los últimos cien años.
El avance de la epidemia del cólera que
se presentó en Perú a partir del 23 de enero de 1991 (Fig. 1) mostró un frente que se
extendió a lo largo de los países latinoamericanos con costas al Océano Pacífico;
posteriormente, en 1992 y 1993, cruzó por el Río Amazonas al Océano Atlántico y se
desplazó hacia el norte impactando las costas del Mar Caribe y Golfo de México.
La presencia y dispersión del cólera en
Latinoamérica planteó muchas interrogantes, ya que no se ha podido esclarecer de manera
confiable cómo llegó a Chancay y cómo se dispersó tan rápidamente a lo largo,
primero, de los puertos peruanos y, después, a lo largo de las costas del Océano
Pacífico al norte y al sur de Perú.
Se ha descartado el transporte por vía
aérea, así como también por vía marítima, ya que no se registraron problemas en
aviones o barcos y, también, porque, al día siguiente de su aparición en Chancay, se
registraron casos de cólera en el puerto de Chimbote, localizado 400 Km al norte.
Igualmente, se señaló que, para el 7 de febrero de 1991, se habían confirmado casos de
cólera desde Chile hasta Ecuador, es decir, a lo largo de casi 2,000 Km.

Otros investigadores explican la
presencia del cólera en Latinoamérica señalando el plancton como el vector del
transporte de Vibrio cholerae desde el oeste hasta el este del Océano Pacífico, aspecto
que puede ser factible durante un evento de "El Niño", tal como el que se
presentó a partir de 1990 y que se extendió hasta 1995. Este evento pudo haber
facilitado igualmente la dispersión del cólera debido tanto al calentamiento de las
aguas oceánicas, como al desquiciamiento de las condiciones sanitarias como consecuencia
de precipitaciones más abundantes y mayor temperatura ambiental en ciertas regiones de
América Latina.
La presencia de V. Cholerae asociado al
plancton ha sido demostrada por diferentes investigadores, pero sólo a partir de la
utilización de anticuerpos monoclonales fluorescentes. Estos anticuerpos permiten
detectar la bacteria en su estadio viable, pero no cultivable, que es como generalmente se
le encuentra en el medio marino, por lo cual se demostró la presencia de esta bacteria en
el estuarino y marino de manera natural y no necesariamente asociada a los drenajes
urbanos.
Esta hipótesis puede llegar a ser
demostrada durante el evento actual de "El Niño", ya que se conjugan una serie
de circunstancias especiales, entre ellas la existencia de un nuevo serogrupo de V.
Cholerae toxigénico, el O-139, que ya es dominante en Asia, Africa e Indonesia, pero que
aún no lo es los diferentes países latinoamericanos. Este serogrupo, de ser detectado
con el fito o zooplancton marino dominante durante el evento de "El Niño",
sería una comprobación sólida de que el plancton es un vector de esta enfermedad, lo
cual tiene enormes implicaciones epidemiológicas y pesqueras para nuestro país.
Esta enfermedad infecciosa es un ejemplo
de las repercusiones del fenómeno de "El Niño" en la salud humana; sin
embargo, es importante señalar que enfermedades infecciosas tales como el hantavirus, el
dengue y las enfermedades infecciosas agudas se verán favorecidas por las condiciones
ambientales derivadas de una mayor precipitación y de un incremento de la temperatura. |