| La
lluvia en Baja California y "El Niño" 1997-1998 Cuando cesan o se debilitan considerablemente los
vientos Alisios en el Océano Pacífico Ecuatorial (situación que suele ocurrir cada
cierto número de años, entre dos y siete), el sistema global océano-atmósfera se
altera presentando lo que se conoce como el fenómeno de El Niño. En
condiciones normales, los vientos de este a oeste apilan una gran cantidad de agua y calor
en la parte occidental de este océano. Lo anterior provoca que su capa superficial sea
relativamente delgada en la parte oriental (frente a las costas de Perú y Ecuador). En
esta región, por la acción combinada del viento y la rotación de la Tierra, las aguas
superficiales se alejan de la costa y son reemplazadas por aguas más profundas.
Generalmente esto significa aguas más frías; pero durante El Niño estas
aguas no lo son tanto, ya que la capa superficial del mar frente a Perú se hace más
gruesa -pues no se apila tanta agua en la región occidental del Pacífico-, lo que a su
vez se debe a que no soplan lo suficientemente fuerte los Alisios. El Niño se
caracteriza entonces por aguas anómalamente cálidas en el Océano Pacífico Ecuatorial
Oriental, es decir frente a las costas de Perú y Ecuador.
| LLuvias,
Vientos Alisos y desplazamiento de aguas cálidas |

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| Mapa
Superior.- Condición No-Niño (noviembre de 1988). Las aguas más cálidas y
las lluvias están alrededor de Indonesia. La presión atmosférica se mantiene en fase de
Índice Alto. Mapa
Inferior.- Condición El Niño (noviembre de 1982). Las aguas cálidas se han
distribuido hacia las costas de América, a lo largo del Pacífico Ecuatorial; las lluvias
se han desplazado hacia la zona central del Pacífico. La presión atmosférica se
mantiene en fase de Índice Bajo. |
| Redistribución
de lluvias en Pacífico Ecuatorial |

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| El
Niño redistribuye las lluvias en el Pacífico Ecuatorial. En años normales (figura
superior) las surgencias marinas provocadas por los vientos Alisios a lo largo del Ecuador
(flecha), mantienen frías las aguas superficiales del Pacífico Central. Las lluvias son
confinadas a las aguas templadas que rodean Indonesia, en la porción oeste del Pacífico.
Durante El Niño (figura inferior), los vientos Alisios se debilitan y se
mantienen la parte este del Pacífico, manteniendo templada su parte central; la
precipitación migra hacia el este. |
Este fenómeno, como lo hemos descrito,
existe desde hace miles de años y de hecho ocurre -generalmente con menos intensidad-
alrededor de diciembre de casi todos los años. De ahí su nombre: El Niño,
en relación con la navidad o el nacimiento del niño Jesús.
En condiciones normales, las aguas
cálidas del Océano Pacífico Ecuatorial producen una gran cantidad de nubes y
precipitación en el sureste de Asia, pero, durante El Niño, esta situación
emigra hacia América. Esto es lo que ha sucedido desde marzo hasta septiembre de 1997. De
hecho, las costas de Perú y Ecuador presentan temperaturas de la superficie del mar muy
por encima de su valor normal; las lluvias en varias regiones de América del Sur han sido
sin precedente por su intensidad. Además, la mayoría de los pronósticos indica que esta
situación se mantendrá por lo menos hasta febrero de 1998; y al comparar el desarrollo
de El Niño de este año con otros eventos anteriores todo parece indicar que
éste será probablemente el evento más fuerte de este siglo.
Durante los próximos meses las
temperaturas anómalamente cálidas se propagarán hacia los polos por medio de una onda
costera. Lo que significa que las aguas de la vertiente del Pacífico Mexicano
continuarán por arriba de lo normal. La contraparte atmosférica de El Niño
es medida por el llamado Índice de Oscilación Austral (IOA), el cual baja cuando aparece
El Niño. El IOA parece ser la señal más importante para la precipitación
en Baja California. Con base en lo anterior (prácticamente los pronósticos de El
Niño para el resto del año y principios de 1998), en el CICESE hemos estimado que
el IOA podría alcanzar un valor medio negativo de 2.1 entre marzo de 1997 y febrero de
1998; es decir: más de dos desviaciones estándares menor que su valor habitual.
A los valores de IOA y el Índice de
Precipitación en Ensenada (IPE) los hemos correlacionado de manera óptima con el fin de
formular un pronóstico objetivo de la lluvia para la región norte de Baja California.
Para el resto de Baja California no
tenemos ningún tipo de pronóstico; sin embargo, creemos, por antecedentes históricos,
que la región del Golfo de California (San Felipe, etcétera) será la menos afectada por
el fenómeno de El Niño (a pesar de haber sufrido el pasado 25 de septiembre
los efectos de la tormenta tropical Nora). Para la región del Pacífico, de
San Quintín a Guerrero Negro, en el paralelo 28, la situación podría ser parecida a la
de Ensenada, disminuyendo la validez del pronóstico conforme se va hacia el sur. Una
recomendación podría ser suponer que las condiciones serán similares a las de el evento
El Niño de 1982-1983.
El pronóstico elaborado se refiere a la
temporada de lluvias de julio de 1997 a junio de 1998, sabiendo que las principales
precipitaciones son de octubre a marzo o abril. Los detalles de la precipitación día a
día deberán ser consultados en los diferentes pronósticos cotidianos emitidos por los
medios de comunicación. Por medio de Internet, el CICESE emitirá pronósticos de
lunes a viernes
Las unidades de protección civil del
estado y otras autoridades, pueden comunicarse directamente con el Laboratorio de
Meteorología del CICESE al teléfono (61) 74-50-50 de Ensenada.. |