| Impactos
de "El Niño" en las pesquerías Dentro de los impactos que el fenómeno de
El Niño tiene en la población humana, el impacto en las pesquerías fue uno
de los primeros en llamar la atención, tanto de científicos como de políticos;
inclusive, el origen del nombre de este fenómeno oceanográfico proviene de la comunidad
pesquera del Perú.
Desde hace varias décadas, los
pescadores peruanos han observado que en algunos años la pesca de varias especies, como
la anchoveta, se ve afectada por la intromisión de una masa de agua con una temperatura
mayor a la normal, a la cual llamaron la corriente de El Niño, por
presentarse principalmente durante el mes de diciembre, cerca de la Navidad o llegada del
niño Dios. Actualmente, sabemos que esta masa de agua no es una corriente, sino un
fenómeno más complejo y de gran escala, que afecta a varios recursos pesqueros.
Son varias las maneras en que El
Niño puede afectar a un recurso pesquero. La principal es el efecto sobre las
surgencias, que normalmente son muy ricas en nutrientes; debido a las masas de agua
caliente, se empobrecen y se produce una falla en la cadena trófica. Además, con la
presencia de la masa de agua más cálida, los organismos tropicales y semitropicales, que
tienen la capacidad de nadar grandes distancias, tienden a seguir estas aguas y
distribuirse de una manera más norteña, donde normalmente no lo hacen. Por ejemplo, la
barracuda, que normalmente sólo se distribuye hasta la altura de Punta Concepción en el
estado de California (E.U.A.), en años El Niño su presencia se ha registrado
mucho más al norte de la isla de Vancouver, Canadá. Ejemplos similares son la
redistribución más norteña del marlin rayado, pez espada, dorado, macarela y jurel,
entre otros. Por otro lado, existen organismos como, la merluza, que tratan de evadir la
presencia de estas masas de agua cálida y se redistribuyen a mayores profundidades o en
zonas con mayores latitudes, donde encuentran las temperaturas adecuadas para su
desarrollo. La redistribución de estos organismos afecta de una manera positiva o
negativa su disponibilidad a las artes de pesca, lo que produce variaciones en las
producciones pesqueras donde normalmente habitan o se redistribuyen.
Sin embargo, no todas las especies tienen
la capacidad de moverse a las distancias adecuadas, por lo que sufren la influencia
directa de la temperatura alta del agua, lo cual afecta su fisiología, incluso,
letalmente. Por ejemplo, para el sargazo de las costas de Baja California, las condiciones
de temperatura de agua mayores a los 21°C son letales. Esto se pudo observar durante la
presencia de El Niño de 1982-83, cuando la población de sargazo disminuyó
su biomasa en un 90%, lo que produjo una gran caída de su producción de un nivel de
alrededor 28,000 toneladas en 1982 a sólo 2,800 toneladas durante 1983.
Otro efecto importante
que pueden producir las temperaturas altas es debilitar a los organismos sesiles o en
cultivo. En el caso de especies como el mejillón intermareal y, sobre todo, el ostión,
estar en un periodo de estrés térmico puede volverlos susceptibles a enfermedades. Todo
va a depender de la intensidad y duración de dicho estrés térmico (o presencia de aguas
más cálidas de lo normal donde ellos estén distribuidos).
Por último, es importarte hacer notar
que este y otros efectos que tiene el fenómeno de El Niño son netamente
temporales y, después de un periodo corto, tienden a desaparecer. Sin embrago, si este
fenómeno natural se combina con medidas de regulación pesquera no adecuadas, puede tener
efectos altamente negativos; así sucedió en Perú con El Niño de 1972-73,
cuando la producción de la anchoveta del sur tuvo una caída de un nivel de 12.28
millones de toneladas en 1970 a sólo 2.8 millones de toneladas producidas en 1973. No
sólo fue el efecto oceanográfico lo que produjo la desaparición de los recursos de las
aguas peruanas, sino que, durante esa temporada, la anchoveta quedó aprisionada entre las
aguas cálidas y frías (donde vive normalmente), proporcionando mayor accesibilidad al
esfuerzo pesquero. Esto produjo muy buenas capturas durante poco tiempo, y más
embarcaciones fueron introducidas a la pesca. No obstante, las buenas capturas
desaparecieron rápidamente, sobre todo en las siguientes temporadas, pero el número de
embarcaciones no fue reducido, lo que causó una recuperación muy lenta de la
producción.
Actualmente se tiene un mejor
conocimiento del fenómeno en el hemisferio sur y la norma son respuestas rápidas para
ajustar la producción de anchoveta con niveles de esfuerzos pesqueros en el Perú. Todo
esto ha sido resultado de varias investigaciones, por lo que ojalá en México esta línea
de investigación se desarrolle.. |